El reclamo de la abuela de Agostina en la marcha por Ni Una Menos en Córdoba: "A mi nieta la siguen matando"
Con el dolor intacto y la fuerza de la desesperación, familiares y amigos marcharon exigiendo celeridad a la Justicia provincial. La figura de la abuela, sosteniendo un cartel desgastado y alzando la voz frente a la fiscalía, conmovió a los presentes y visibilizó las graves demoras procesales que mantienen el caso estancado a meses del femicidio.
La movilización tiñó de violeta las calles adyacentes a la Casa de Gobierno provincial y al edificio de Tribunales.
El Expediente
Las arterias principales del centro cordobés volvieron a teñirse de un violeta profundo e ineludible. Una multitud inconmensurable acompañó el grito desesperado y ronco exigiendo justicia por los múltiples casos impunes en la provincia, pero, sin lugar a dudas, todas las miradas, todas las cámaras y todos los oídos convergieron hacia una mujer pequeña en estatura pero gigante en determinación. De mirada firme, curtida por las lágrimas derramadas en soledad, y con una voz quebrada que, paradójicamente, resonó más fuerte que cualquier megáfono, Elizabeth Heredia encabezaba la columna principal de la movilización. Era la abuela de Agostina, erigida en un símbolo viviente del dolor y la inoperancia judicial.
El paso inexorable del tiempo, lejos de mitigar el sufrimiento, corroe lentamente la esperanza y profundiza el abismo de la impunidad. Cada día, cada semana y cada mes que transcurre sin avances procesales significativos en la investigación constituye una nueva bofetada institucional para una familia que deambula, casi como fantasmas, por los fríos y asépticos pasillos de los tribunales locales buscando respuestas que nunca llegan. Los abogados querellantes han denunciado, en reiteradas y desesperadas oportunidades, la lentitud pasmosa en el análisis de pruebas fundamentales y la inexplicable pérdida de material probatorio crucial en las primeras 48 horas posteriores al desgarrador hallazgo del cuerpo en un descampado a las afueras de la capital.
El peso asfixiante de la impunidad y la burocracia judicial
La marcha, convocada estratégicamente en el marco global del movimiento Ni Una Menos, sirvió indudablemente como una gigantesca caja de resonancia para amplificar múltiples casos similares de violencia extrema y desidia estatal en la provincia de Córdoba y en todo el país. Sin embargo, en esta jornada en particular, el rostro sonriente e inerte de Agostina, impreso a gran escala en cientos de pancartas desgastadas por el uso repetido, se erigió de manera incuestionable como el símbolo doloroso y definitivo de un sistema judicial profundamente cuestionado, señalado sin tapujos por su ineficacia estructural para prevenir, investigar y castigar la violencia de género con la severidad y urgencia que la ley demanda y la sociedad clama.
Desesperación y Lucha
Denuncian un entramado de encubrimiento y demoras intencionales para proteger a allegados al poder local.
Peritajes Demorados
Alegan que la saturación de los laboratorios genéticos provinciales impide avanzar con celeridad.
Apoyo Masivo
El caso ha generado una empatía inusitada en la población cordobesa, que exige respuestas inmediatas.
El silencio sepulcral, oficial y sistemático de las más altas autoridades provinciales, del Ministerio de Seguridad y del propio Poder Judicial contrasta violentamente con el grito ensordecedor que emana de la calle. Durante la desconcentración pacífica pero tensa de la marcha, justo frente a las escalinatas principales de Tribunales, la abuela de Agostina, sostenida por sus hijos, tomó el micrófono. Sus palabras resonaron con un eco sobrecogedor en una plaza que parecía detener el tiempo para escucharla, apuntando sus dardos directamente a la responsabilidad ineludible de los funcionarios a cargo de una investigación que parece naufragar en la nada.
La palabra que rompió el silencio de las escalinatas
"A mi nieta la siguen matando todos los días", sentenció Elizabeth Heredia, mirando fijamente a las ventanas cerradas de la fiscalía. El estupor recorrió la multitud. "Y con mi hija, la madre de Agostina, están encarnizados. La citan, la maltratan, la hacen esperar horas para decirle que no hay novedades. Ella es víctima igual que Agostina, pero para esta Justicia parece que somos nosotras las culpables de exigir que hagan el trabajo por el que cobran fortunas", denunció con una lucidez implacable que dejó mudos a los presentes y a las cámaras de televisión que transmitían en vivo a todo el país.
"No me voy a morir hasta ver a los culpables, a todos y cada uno de ellos, pudrirse en la cárcel de Bouwer. Me quitaron lo más sagrado que tenía en la vida, pero me dejaron el coraje intacto para enfrentarlos a todos. A los cobardes que la mataron, y a los de traje y corbata que la vuelven a matar cada día con su burocracia infame y su desidia imperdonable."
— Elizabeth Heredia, abuela de AgostinaFuentes directas de la fiscalía interviniente, operando bajo un estricto off the record para resguardar su identidad ante el repudio social, aseguran en los pasillos que, en realidad, se están aguardando con ansiedad los resultados definitivos de complejos cruces telefónicos de antenas de la zona y de estudios de ADN mitocondrial de altísima complejidad que, debido a su especificidad, debieron ser enviados inexorablemente a laboratorios especializados fuera de la provincia de Córdoba. Se trata de una justificación netamente técnica que, a esta altura de los acontecimientos, choca de frente y sin amortiguación contra la urgencia vital de una familia completamente destrozada que exige certezas, no explicaciones procedimentales.
Cronología de un reclamo que no cesa
| Fecha Clave | Evento Procesal / Social | Impacto en la Causa |
|---|---|---|
| Mes 1 | Hallazgo del cuerpo y pericias iniciales | Pérdida de la escena primaria, cuestionamientos a la policía. |
| Mes 3 | Recusación del primer fiscal interviniente | Parálisis total de la causa por 45 días hábiles. |
| Mes 5 | La querella aporta la "Carta de Agostina" | Giro en la investigación; primer allanamiento al sospechoso. |
| Mes 6 (Actualidad) | Marcha multitudinaria de Ni Una Menos | Presión social extrema; exigencia de prisiones preventivas inmediatas. |
El contundente reclamo que hoy retumba en Córdoba se suma, lamentablemente, al coro de voces de decenas de otras provincias argentinas donde la estadística oficial del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos sigue mostrando, de manera fría e inamovible, una preocupante y alarmante incidencia de crímenes atroces contra mujeres y disidencias. La presión social sobre el Poder Judicial provincial, alimentada por el incesante dolor de las familias, promete escalar vertiginosamente en los próximos meses de cara al inminente año electoral, si es que no se producen detenciones concretas, fundamentadas y firmes que, de una vez por todas, destraben el nudo ciego de una investigación que avergüenza a la provincia entera. Hasta que eso ocurra, la voz de la abuela Elizabeth seguirá siendo el faro ineludible de un reclamo que no conoce de rendiciones.